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Vega Baja

Cultura

Refranes

J , L , M , N

J

Jarabe de palo, para los malos.

Juego de manos, juego de villanos: Reprende la excesiva confianza con que algunas personas suelen tocarse las manos entre ellas. También, con el mismo sentido, a veces se sustituye "juego" por "burlas".

L

¿Lo dijo Blas? Ni una palabra más: Sirve de réplica al pedante que presume de llevar siempre la razón. Según Manuel Villaverde, es posible que el llamado Blas fuera un señor de horca y cuchillo, ante el cual toda apelación era sistemáticamente rechazada.

La avaricia rompe el saco: Usado por Camilo José Cela en El gallego y su cuadrilla y otros apuntes carpetovetónicos y en Del Miño al Bidasoa, este popular refrán advierte contra los males que siempre acarrea el exceso de codicia.

La cabra siempre tira al monte.

La cara es el espejo del alma.

La carne de burro no se transparenta.

La codicia rompe el saco: Este refrán aparece recogido por el marqués de Santillana y por Francisco Delicado en su Retrato de la Lozana andaluza, y enseña que no han sido pocas las veces en que una persona ha perdido la oportunidad de obtener una ganancia modesta por el ansia de conseguir otra mayor.

La del pobre, reventar antes que sobre.

La escopeta y la mujer, la que no lo ha hecho, lo tiene que hacer.

La esperanza es lo último que se pierde.

La experiencia es la madre de la ciencia: La práctica y la experimentación -recuerda- son la base de todo conocimiento que se precie.

La letra, con sangre entra: En su sentido literal, este refrán indica que sólo del esfuerzo voluntarioso llega el buen éxito en los estudios, no por virtud de los cruentos azotes que antiguamente propinaban a sus alumnos los malos preceptores.

La mejor lotería, una buena economía.

La mentira es vanidosa y se pone delante para que la vean. La verdad es prudente y se pone detrás para ver.

La ocasión la pintan calva.

La palabra y la piedra suelta no tienen vuelta: El saber popular insiste en la necesidad de la prudencia al hablar. En este refrán la palabra se coloca junto a un objeto tan contundente como es la piedra, significando así el peligro de no sujetarse la lengua en determinadas ocasiones.

La primavera, la sangre altera.

La que quiera a su marío matar, que le dé caracoles en San Juan: Alude a lo indigestos que son estos animales en junio.

La ropa sucia se lava en casa: Aconseja que los problemas domésticos, sean cualesquiera, deben tratarse en privado y sin que se enteren extraños.

La suerte de la fea, la bonita la desea: Dice que, en la práctica, antes suelen enamorar las mujeres feas, pero simpáticas, que las bellas vanidosas y sin humor. También lo afirma otro refrán: Fea con gracia, mejor que guapa.

La tierra de Jauja, donde se come, se bebe y no se trabaja: Es réplica contra el que alaba con exageración los valores y excelencias de algún lugar.

La tierra de Segín son cañamones aquí: Alude a la calidad de los cañamones de Cehegin.

La veteranía es un grado.

La vieja de los años mil guardaba pan para mayo y leña para abril.

Labraor que no embasura, poco dura: Hay que echar estiércol a la tierra si se quiere que produzca bien.

Las apariencias engañan.

Las cañas se vuelven lanzas: Este refrán, cuyo origen se remonta a las antiguas justas de caballería, en las que los contendientes, entre hábiles escaramuzas, se arrojaban recíprocamente sus cañas, se usa para expresar que, a menudo, lo que comienza siendo un juego acaba por generar situaciones graves. Así se recoge en el Quijote: "No hay amigo para amigo: las cañas se vuelven lanzas".

Las cosas bien hechas, bien parecen.

Las cosas de palacio, van despacio.

Las cuentas claras, y el chocolate espeso: Manifiesta que cuando se trata de ajustar asuntos de dinero, la claridad debe ser la regla de oro, igual que es la consistencia en la preparación del buen chocolate.

Las esencias como los venenos en frascos pequeños se dan.

Las palabras se las lleva el viento.

Las rejas en San Juan, munchos las saben y pocos las dan: Alude al hecho de que, a pesar de saber todos que es bueno arar en junio, pocos lo hacen a causa del calor.

Lentejas, comida de viejas: Se dice porque esta leguminosa, bien cocida, se reblandece hasta tal punto que no precisa masticación. De todos modos, su ingestión -ya se sabe- es opcional, pues como muy bien advierte otro refrán: son lentejas: si quieres, las comes, y sino, las dejas.

Lo bien hecho, bien parece: Cualquier cosa que se haya realizado con tiempo y dedicación transmitirá en su acabado la impronta de lo bien hecho.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno: Convertida con el tiempo en refrán, esta famosa sentencia del Oráculo manual y arte de prudencia de Baltasar Gracián continuaba así: "...y aun lo malo, si poco, no tan malo. Más obran quintas esencias que fárragos". Y es que, como recuerda otro conocido refrán, A buen entendedor, pocas palabras.

Lo comido por lo servido.

Lo cortés no quita a lo valiente: Dice que la educación y las buenas maneras no suponen traba alguna para defender con energía cualquier convicción o ideal.

Lo mío mío, y lo tuyo, de entrambos: Recrimina a las numerosas personas dispuestas siempre a compartir lo ajeno, pero reacias a que nadie disfrute de los suyo.

Lo que es de agua, al agua güerve: Las cosas tienden a su legítimo dueño.

Lo que mucho vale, mucho cuesta: Porque lo realmente valioso rara vez se consigue sin trabajo y esfuerzo.

Lo que no aprieta, no sujeta: El refrán juega con el doble sentido y vale tanto como consejo sobre la ropa interior, que como guía para gobernantes.

Lo que no mata, engorda: Se utiliza como expresión de consuelo cuando, por descuido o glotonería, se come algún alimento de dudosa calidad o procedencia.

Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.

Lo que pronto se aprende tarde se olvida.

Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.

Lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos: Es expresión que se usaba antiguamente entre "algunas mujeres desbaratadas -dice Rodríguez Marín-, tan libres como liberales, cuando saben ser censuradas, y así creen justificar su libertad". Hoy se sigue empleando como respuesta a una represión por un acto desvergonzado.

Lo tardío, ni tuyo ni mío: Indica el poco valor de las cosechas tardías.

Lo verás, pero no lo catarás.

Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él: Se dice irónicamente de la desgracia a que puede arrastrar la pasión amorosa, tal como les sucedió a los célebres amantes Diego Martínez de Marcilla e Isabel Segura, separados por el infortunio, aunque fundidos en el amor.

Los amores más reñidos, son los más queridos.

Los criaos y los pavos, de año: Alude a la edad que deben tener los pavos cuando se comen. También a los criados, los cuales no deben de tenerse en casa más de un año, para que no tomen confianza.

Los cuervos por la güerta, agua sierta: Indica que cuando los cuervos bajan de la montaña, llueve seguro.

Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.

Los melones a su tiempo.

Los novios como las setas, salen de la noche a la mañana.

Los palomos comen oro y cagan plomo: Se dice por lo cara que es su comida, y lo poco que rinden.

M

¿Me guardas un secreto, amigo? Mejor me lo guardas si no te lo digo: Pondera la desconfianza hacia todo el mundo cuando se quiere que algún secreto no se haga público.

Madre no hay "más que una".

Mal de muchos, consuelo de tontos: El que un mal esté generalizado, señala el refrán, no debe servir de consuelo a las personas inteligentes. Los que opinan lo contrario, en cambio, radicalizan así el refrán: Mal de muchos, consuelo de todos.

Mala hierba nunca muere: Enseña que lo ruin, sea lo que fuere, suele gozar de más arraigo que lo bueno y que a casi todo logra resistir. Es, por tanto, muy similar a la mala hierba mucho crece, y hace alusión a la que aparece en los cultivos, y que resulta casi imposible de erradicar.

Mañanitas de niebla tardes de paseo.

Marido rico y necio, no tiene precio: Nada puede ser más provechoso para la mujer que un marido así, adinerado y tonto, para campar por sus respetos.

Marzo ventoso y Abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso.

Más enseña la necesidad que la universidad.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo: Dice, como lo hizo Fernán Caballero en Lucas García, que los conocimientos más valiosos son los que se adquieren con la experiencia de una larga vida.

Más vale llegar a tiempo que rondar un año: El don de la oportunidad es el mejor aliado para coronar cualquier empeño. También lo decía Tirso de Molina: "La ocasión hace al dichoso".

Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer: Advierte de los inconvenientes de cambiar una persona o cosa ya conocida y experimentada por otra que no se conoce.

Más vale maña que fuerza, y más a quien Dios esfuerza: Recuerda que a menudo se obtienen mejores resultados con la destreza y la calma que con el ímpetu y la violencia.

Más vale muchos pocos que pocos muchos.

Más vale pájaro en mano que ciento volando: Recomienda no arriesgar las cosas seguras, aunque sean pequeñas, por intentar conseguir otras mayores pero inseguras.

Más vale poco y bueno, que mucho y malo.

Más vale prevenir que curar: Enseña que es preferible adoptar con tiempo las medidas necesarias para conjurar un mal que combatirlo después. De ahí que se haya dicho también que Hombre prevenido, vale por dos.

Más vale ser cabeza de ratón que cola de león: Enseña que es más importante mandar en un grupo pequeño que ser el último en otro mayor. Hasta el poderoso Julio Cesar vino a afirmarlo así una vez, cuando al presenciar la disputa de unos lugareños por la alcaldía de la aldea, vio sonreír a sus capitanes con desdén: "No os burléis -dijo-; también yo preferiría ser cabeza en esta aldea que brazo de Roma".

Más vale ser cornudo sin que lo sepa ninguno, que no serlo y que lo diga todo el mundo: Señala el refrán, con discutible fundamento, la decisiva importancia de las apariencias, a las que incluso antepone a la realidad.

Más vale solo que mal acompañado: Dice que es preferible la compañía de uno mismo que la de gente molesta o malintencionada. Bien lo dijo Benedetto Croce: "Latoso es el que nos quita la soledad y no nos da la compañía".

Más vale tarde que nunca: Indica que nunca es tarde para emprender aquello que nos reportará algún placer o beneficio.

Más vale tener que desear: Similar en su fondo a Más vale que sobre que no que falte, se usa como réplica a quien se sorprende del tamaño o excesiva cantidad de algo.

Más ven cuatro ojos que dos: Enseña que en las decisiones graves es importante tener en cuenta la opinión y consejo de otras personas

Matar dos pájaros de un tiro.

Mentir no cuesta dinero.

Mi gozo en un pozo: Se dice cuando, en expectativa de algún suceso venturoso, éste viene a frustrarse. Según palabras de Covarrubias: "Desvióse de decir de algún animalejo que dava contento, y con quien jugavan, y saltando de una parte a otra, cayó en el poço y ahogóse".

Mientras hay vida, hay esperanza.

Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.

Molino, armasara u cosa que para: Alude a la gran productividad de estos elementos de la economía agrícola.

Muchas manos en un plato, pronto tocan a rebato: cuando muchos se ponen a hacer una misma cosa, ésta pronto se estropea.

Mucho ruido y pocas nueces.

Muerto el perro, se acabó la rabia: Significa que cuando se suprime una causa, automaticamente desaparecen los efectos.

Mujer pecosa, mujer hermosa, pero si pasa de diez, ya no lo es.

N

Nadie da lo que no ha: Aparece este refrán recogido en la Celestina de este modo: Ninguno da lo que no tiene, y manifiesta que no se debe exigir de nadie más de lo que pueda dar.

Nadie diga de esta agua no beberé: Previene contra las declaraciones categóricas, pues ignoramos lo que nos depara el futuro.

Nadie es profeta en su tierra.

Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena: Nadie invoca auxilio o pone los medios para solucionar un problema hasta que éste ha alcanzado gravedad extrema.

Ni son todos los que están, ni están todos los que son: Primitivamente, se dijo en alusión a los locos, pero hoy se aplica para expresar un matizado desacuerdo con una selección que nos parece viciada de parcialidad e injusticia.

Ni tanto ni tan calvo: Expresa desacuerdo con una exageración exorbitante. Con análogo sentido, se dice también: Calvo, mas no tanto que se le vean los sesos.

Ni tengo padre ni madre, ni perro que me ladre.

Ningún tonto tira cantos a su tejado.

Niño llorón, poco meón.

No basta ser bueno, sino parecerlo: No sólo hay que actuar con honradez, sino que hay que evitar las situaciones que den lugar a equívoco. Como -según Plutarco- un día le dijo César a su mujer, Pompeya, sospechosa de connivencia amorosa con el turbulento Publio Clodio Pulcro: "A la mujer del César no le basta con ser honrada, sino que además tiene que parecerlo".

No comer por haber comido, no hay nada perdido.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy: A medio camino entre la máxima y el refrán, se dirige a los que, por pereza o incuria, retrasan, a menudo con perjuicio, la ejecución de algún deber.

No desnudes a un santo para vestir a otro.

No digas nunca "de esta agua no beberé, porque el camino es muy largo y puede apretar la sed.

No es como se empieza sino como se acaba.

No es lo mismo oír que escuchar.

No es lo mismo prevenir que curar.

No es lo mismo repicar que tocar campanas.

 



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